Ghibli, la historia

Nos gusta la animación. Este proceso por el cual lo inerte parece tomar vida en la pantalla de cine nos sigue pareciendo magia y nos ha dado, sin duda alguna, muchas de las historias e imágenes más memorables de la industria. Siempre recordaremos cuando la primera media hora de Up (2009) nos hizo llorar, cómo Hamlet fue magistralmente llevada la pantalla por Disney en El Rey León (1994) o cómo Richard Linklater usó, de forma muy inteligente, la rotoscopia para tratar las alucinaciones de un drogadicto a partir de una historia rodada inicialmente en imagen real para Una mirada a la oscuridad (2006). Y aunque al pensar en este tipo de entretenimiento suenan con más fuerza en nuestras cabezas los nombres de la casa de Mickey Mouse, Dreamworks o Pixar, existe uno que no debemos olvidar: el de Studio Ghibli. Una casa de animación que ya forma parte de la historia, un mérito que se han ganado a pulso gracias a su especial filosofía y forma de hacer las cosas. Por eso nosotros, grandes amantes del trabajo que nos llevan regalando desde mitades de la década de los ochenta, hemos decidido hacer un recorrido por la historia de este estudio, para lo cual, nos hemos valido de la inestimable ayuda de las dos antologías Ghibli del barcelonés Manuel Robles.

Nausicaa 2

No nos detendremos tanto en comentar las películas como el proceso por el que pasaron para llegar a ser publicadas y debemos aclarar que, aunque Miyazaki es una figura de vital importancia dentro del estudio, esta no es su historia ni nos centraremos de forma especial en sus trabajos. Queremos que ésto os sirva para conocer un poco mejor este estudio que nosotros tanto admiramos y que, quizás, acabéis teniendo curiosidad por ver sus producciones.

Para comenzar la historia de este estudio, tenemos que hablar de Nausicaä del Valle del Viento. Puede que no sea estrictamente una película de Studio Ghibli, pero es la que sentará las bases y permitiría su fundación. Nació de un proceso de lluvia de ideas que Hayao Miyazaki llevó a cabo durante tres años en la década de los ochenta y que tiene muchas influencias de su etapa universitaria: novelas de autores europeos, su pasión por los artilugios voladores, su preocupación por el medio ambiente… Del que también surgirían, posteriormente, Laputa: un castillo en el cielo, Porco Rosso o La princesa Mononoke. Dos editores de la revista Animage al ver el trabajo de Miyazaki, se pusieron en contacto con su empresa madre, Totuma Shoten, y le ofrecieron hacer un manga, ya que no tenía medios para un largometraje. Aceptó con las siguientes condiciones: anteponer su trabajo como animador al de dibujante, tener completa libertad creativa y no hacer una versión animada. El manga fue un éxito inmediato y se decidió, a pesar de las reticencias iniciales de Miyazaki, hacer un cortometraje, que acabó por ser largometraje y que él mismo terminaría dirigiendo con la ayuda de Toshio Suzuki. Como la empresa no contaba con una infraestructura propia para poder llevar a cabo la película, se asoció con Topcraft Studio, a cuya base de animadores se unieron algunos colegas que el director había conocido en otros proyectos, como Isao Takahata o Michiyo Masuda. Gran parte de este equipo conformaría más tarde la columna vertebral de Ghibli.

La película sólo contó con nueve meses de producción y se inició cuando el manga llevaba 16 capítulos publicados y no tenía un final definido, por lo que se creó uno específicamente para la animación. Con influencias sobre algunas historias de época y relatos de guerra, como el cómic Rowlf de Richard Corben, la saga de Terramar de K. Le Guin o el cuento clásico de La bella y la bestia, la película se sitúa en un futuro postapocalíptico en el que, después de que los humanos usaran las armas más poderosas que poseían durante un gran guerra, la tierra ha quedado estéril y el mundo se ha visto drásticamente cambiado. La naturaleza, como respuesta al maltrato sufrido, crea “la zona contaminada”, una colonia de microbios mortales para los seres humanos en la que pueden vivir insectos y otros animales sin consecuencias nocivas y que, con el tiempo, va creciendo y asola pueblos enteros. Tormekia y Doro son los pueblos más poderosos y quieren liderar el mundo cuando llegue el inminente renacimiento que ha sido vaticinado. El valle del viento se ve obligado a situarse del lado de Tormekia por una relación de alianzas históricas en su lucha contra Doro, pero Nausicaä, que es la líder de su pueblo, tiene unos planes diferentes: desea evitar las bajas a toda costa, independientemente del bando, y que el ser humano se reconcilie consigo mismo y con la naturaleza. Nausicaä del valle del viento -Kaze no Tani no Naushika- se estrenó en marzo de 1984 y, aunque los resultados no fueron excelentes, si fueron muy esperanzadores. Lo suficiente como para fundar Ghibli en el siguiente proyecto.

El castillo en el cielo 2

El estreno de Nausicaä consiguió que se diera luz verde al proyecto de Miyazaki y Takahata de crear Studio Ghibli, una compañía dentro de Tokuma Shoten que se dedicaría a la producción de proyectos animados. La filosofía era realizar el mejor trabajo posible dentro de los límites de tiempo y dinero establecidos por la empresa, con la supervisión de Toshio Suzuki, quien sería productor ejecutivo. Pero no todo fue mérito de Hayao, aunque siempre sería la cara más visible del estudio, ya que el proyecto habría sido imposible sin los talentos de Yasuyoshi Tokuma, Toshio Suzuki o Isao Takahata. Este último se encargaba de parar los pies a los creadores y conseguir buenos largometrajes que fueran rentables al mismo tiempo, gracias a medidas como usar un estudio de alquiler o contratar equipos animadores para proyectos concretos, que se disolvían una vez terminados.

Miyazaki creó una idea original para iniciar el estudio, muy influenciado por la literatura de aventuras del siglo XIX y por un trabajo propio anterior -Conan, el chico del futuro-, dando lugar a Laputa: un castillo en el cielo, que nos cuenta la historia de Sheeta y Pazu, que se ven envueltos en una carrera por encontrar la isla de Laputa, mientras tratan de evitar que otros la descubran primero y roben su secretos. Al no tener que basarse en un manga, el resultado fue en una película mucho más redonda que, además, contó con más tiempo de producción. Las bases del estudio empezaron a quedar patentes en este proyecto, aunque los integrantes del equipo no acababan de ver muy clara su viabilidad, ya que dependían exclusivamente de que el público respondiera bien ante un único trabajo. Un comienzo duro.

Mi vecino Totoro 2

Aunque Laputa no consiguió grandes resultados económicos, el proyecto Ghibli continuó gracias a que el señor Tokuma confiaba en él. Hayao volvió a recuperar elementos de un proyecto anterior, Panda Kopanda, y las mezcló con ideas que había creado siendo niño. Nació así el personaje más reconocible de Miyazaki: Totoro. Aunque el proyecto finalmente saldría adelante, los productores en un inicio no lo veían con buenos ojos, por ser arriesgado para una película para niños. Ésta narra la historia de Satsuki y Mei, dos hermanas, se mudan a una casa en el campo, en un pueblecito de Saitama. Su madre está en el hospital, recuperándose de una enfermedad, y por esa razón están viviendo sólo con su padre. La mudanza se convierte en una aventura cuando descubren a los espíritus del polvo en la casa que ha estado cerrada mucho tiempo, y a los espíritus del bosque, los totoro, que viven en el árbol milenario junto a su casa.

Paralelamente a la producción de Mi vecino Totoro,  Studio Ghibli trabajó en La tumba de las luciérnagas, lo que significó todo un reto. Esta última surgió de una idea de la editorial Sinchosa que quería una película sobre la Segunda Guerra Mundial, sin pretender ninguna recaudación, aportando tranquilidad al estudio. La película cuenta la historia de Seita y Setsuko, dos niños que viven en la ciudad de Kobe y sufren las consecuencias de un bombardeo norteamericano en 1945. No saben qué hacer ni dónde ir, no pueden ponerse en contacto con su padre, que está en el frente, ni pueden quedarse en su casa, que ha quedado reducida a cenizas. Takahata, que tenía una carrera como animador más larga que la de Hayao y sólo había hecho como productor hasta el momento en Ghibli, dirigiría por primera vez una película para el estudio.

Gracias a la figura de Yasuyoshi Tokuma, ambos proyectos salieron adelante, ya que limó asperezas y medió para las distribuidoras vieran con buenos ojos los dos lanzamientos y se estrenaron en una sesión doble de lo más extraña, ya que el tono y los públicos a los que se dirigen son realmente diferentes. Totoro no consiguió cubrir gastos, pero es la primera película de Ghibli en explotar el merchandising, que invadiría hogares de todo el mundo, y gracias al cual la productora no sólo recuperó el dinero sino que pudo permitirse seguir haciendo películas. El estudio comenzó a ser un éxito entre la crítica y el público, no sólo en Japón sino también en occidente, sobre todo en Estados Unidos.

Después de este moderado éxito, empezó la preparación del siguiente proyecto, inspirado en un cuento japonés. La producción iba a estar a cargo de Miyazaki, mientras que el guión y la dirección estarían en manos de Sunao Katabuchi y Nobuyuki Isshiki. Éste último abandonó el proyecto, provocando que Miyazaki reescribiera el guión y se encargara de la dirección. La película pretendía conectar al público adolescente femenino, con una historia sobre las ganas de volar del nido e independizarse. Miyazaki la llamaría Kiki, aprendiz de bruja. Eiko Kadono, autora de la novela, no estaba conforme con los cambios que planteaba Miyazaki para su historia, aunque finalmente el director se sale con la suya y sólo toma la novela como punto de partida.

La crítica y el público se pusieron de acuerdo para alabar esta propuesta atrevida y de calidad, aunque no era el blockbuster que pondría las cosas fáciles al estudio. Sin embargo, los buenos resultados obtenidos con el merchandising de Totoro animaron a poner a la venta merchandising de Kiki. Ghibli empezaba a descubrir que los productos relacionados podían funcionar a nivel económico para hacer que una película contara como un éxito.

Después de tener la ocasión de trabajar en un proyecto con menos riesgo del habitual, como lo fue La tumba de la luciérnagas, el estudio fue preparando el terreno para el nuevo proyecto de Takahata. El elegido fue Recuerdos del ayer, un manga costumbrista que narra las vivencias de una niña japonesa en la década de los 60, en los años posteriores a la guerra, mientras Japón se recupera; una historia en total consonancia con el estilo de este director. Tuvo muy buena acogida en la taquilla japonesa.

Porco Rosso 2

Mientras estaba trabajando en Laputa, Miyazaki tuvo una idea para hacer una película: un cerdo que conduce un tanque, se enamora de una muchacha y la secuestra. En un principio, encargó el proyecto a otra persona, que acabó abandonándolo por las diferencias sobre cómo desarrollar la historia. Entre trabajo y trabajo, Miyazaki dibujaba historias cortas sobre aviones, tanques, batallas, y todo aquello que le llamara la atención. Historias que se llamaron Cuadernos de apuntes y que fueron publicadas sin periodicidad en la revista de maquetas Model Graphix. Una de ellas contaba las aventuras de un cerdo cazarecompensas que pilotaba un avión en los años 20, en la Italia fascista. Posteriormente surge una colaboración con Jal, una compañía aérea, que propone a Ghibli la creación de un mediometraje que se vería en exclusiva en los vuelos de corta distancia. Miyazaki encabezó el proyecto y recuperó su historia de Cuadernos de apuntes, que gustó tanto que pasó de ser un mediometraje de 45 minutos a un largometraje de 90. Pero ya no se proyectaría en los vuelos, sino en el cine; y ya no era un encargo, sino la próxima película de la compañía: Porco Rosso.

Miyazaki afirmó que esta es una película la realizó para su propio deleite. Además, no está dirigida a un público especialmente joven, quien tampoco, a priori, se vería atraído por esta historia, pero el estudio estaba empezando a conseguir éxito comercial y pudo permitirse arriesgar. La taquilla cosechó uno de los mejores resultados conseguidos hasta el momento.

Así, el Studio Ghibli dejó de ser algo utópico para transformarse en una realidad. Se podía confiar en su futuro, pero no se podría depender totalmente de Miyazaki y Takahata. Por esta razón, se dieron oportunidades a otros animadores de encargarse de proyectos de la compañía. Como el estudio tampoco estaba en disposición de arriesgar demasiado, la ocasión se les brindó en el especial de televisión que se emitiría el Día de los Niños, en el canal NTV, coincidiendo con el 40 aniversario de la cadena, con Puedo escuchar el mar. Este ha sido el único proyecto de Ghibli emitido directamente en televisión. Esto, sumado a un periodo de producción reducido, dio la oportunidad a Tomomi Mochizuki y al resto de su equipo. Sólo Toshio Suzuki estuvo involucrado en el proyecto como productor.  Se empezó a pensar en un futuro a corto plazo, buscando a nuevos talentos, pero sin dejar de lado el presente. No era económicamente viable vivir de un único proyecto cada dos o tres años, por lo que estos trabajos menores tenían también la finalidad de conseguir un volumen de trabajo mayor. El estudio Ghibli comenzó a convertirse en una empresa, sin dejar de lado su filosofía de trabajo y aquello con lo que había cosechó su éxito mundial.

A medida que Ghibli se afianza, Takahata dirige más, dejando atrás los momentos de penurias en los que seguía respetuosamente su arriesgada filosofía. Estrenaron proyectos con más asiduidad, dieron la alternativa a otros directores y se realizaron pequeños trabajos de publicidad, diversificando recursos. Empezaron así a moderar ideales, sin perder sus señas de identidad. El siguiente proyecto fue Pompoko, dirigido por Takahata y en el que Miyazaki también participó activamente, sentando la base principal del argumento y proponiendo a los mapaches como los protagonistas. Takahata escribió el guión y elaboró una historia de humor con tintes tragicómicos y un claro mensaje ecologista. Creó una fantasía en la que la naturaleza intenta plantarle cara al hombre y su ansia por destrozar el medio ambiente.

Susurros del corazón fue un proyecto similar al de Puedo escuchar el mar, aunque las reservas con las que se afrontó el proyecto realizado por los jóvenes no fueron las mismas que se plantearon en esta película. Ghibli necesitaba más directores de calidad que aumentaran el número de estrenos para reducir los riesgos y asegurarse ser rentables. Yoshifumi Kondo parecía ser un sucesor natural de Miyazaki y parecía que se podía confiar en él para conseguir un proyecto de la más alta calidad, por lo que Miyazaki realizó el guión de la película en un acto de apoyo. Comercialmente hablando, a pesar de no conseguir unos resultados de taquilla excepcionales, éstos fueron esperanzadores. Marcó el camino por el que transitaría, a partir de este momento, el estudio.

Mononoke Hime

“Trece años después de Nausicaä…” fue la frase con la que se promocionó la siguiente película del estudio, Mononoke Hime. Miyazaki, desde principios de los 80, tuvo la intención de realizar una película de época y, en aquellos tiempos, decía que nunca había podido encargarse de un proyecto de esas características. Aunque había hecho algunos bocetos, nada llegó a concretarse y en su lugar acabó por hacer Nausicaä. Tras haber levantado el estudio, pensó era un buen momento para afrontar este proyecto.

Hasta el momento, hubieron impedimentos de tiempo y presupuesto, pero ahora que estaban teniendo buenos resultados en taquilla y estaban asentados, Mononoke permitió que el director diera el máximo. La película tardó tres años en producirse y fue el proyecto que catapultó definitivamente a Ghibli. Les proporcionó prestigio internacional y fue todo un éxito de taquilla, la mejor que se había cosechado hasta el momento en Japón, batiendo a películas extranjeras como Titanic, que tenía el récord hasta el momento. Al reconocimiento y la taquilla se unió la candidatura a los Oscars por parte de la academia japonesa. Mononoke Hime trata la historia de Ashitaka, príncipe de la aldea Emishi, un pueblo alejado del bullicio de las grandes ciudades del Japón de la Era Muromachi. Un día, cuando está haciendo guardia, un dios maldito ataca la aldea. Mientras intenta evitar que haga daño a los suyos, recibe un ataque directo y acaba maldito. El comité de ancianos decide que lo mejor para el pueblo es que Ashitaka abandone la aldea, que tiene miedo de que la maldición se extienda y asole el pueblo. Éste renuncia a su condición de príncipe y abandona a los suyos en mitad de la noche, con su fiel montura Yakkul.

Tras Mononoke hime, el mundo estaba a la espera de lo próximo del estudio, lo que significaba una gran presión. Sin embargo, decidieron arriesgarse y en lugar de presentar un trabajo que siguiera los pasos del proyecto anterior, hicieron algo totalmente diferente. A partir de una propuesta del productor Toshio Suzuki, de hacer un largo basado en el manga de tiras cómicas “Tonari no Yamada-kun”, Takahata se pondría a trabajar en la que sería la película “después de Mononoke Hime”. El director, quería que la película tuviera el aspecto de estar realizada con acuarelas, algo que no podía conseguirse con el método tradicional que el estudio había utilizado hasta el momento. Con la película anterior habían comenzado a introducir elementos digitales para mejorar la animación, y Takahata los empleó para conseguir el efecto de coloreado que deseaba. Así, Mis vecinos los Yamada se convirtió en la primera película de Ghibli que no usaba acetato.

El proceso creativo quedó empañado el 21 de enero de 1998 por la muerte de Yoshifumi Kondo a causa de un aneurisma. Desapareció uno de sus pilares, un sucesor para los Maestros, y, a raíz de esto, Miyazaki se planteó el retiro debido a que la muerte de Kondo la causó, en gran parte, el exceso de trabajo. Esta es la razón de que nunca volviera a desarrollar un proyecto tan grande como Mononoke-hime. Esto acabaría por ser un importante punto de inflexión en la historia del estudio.

El viaje de Chihiro 2

Tras un tiempo de reflexión durante el que se vio enfrascado en la creación del Museo Ghibli, Miyazaki consiguió seguir adelante con la condición de realizar cambios en el proceso de trabajo y su propia implicación en el mismo. Cuando por fin decidió volver a embarcarse en un proyecto cinematográfico, presentó un proyecto ambientado en Tokio tras el terremoto ocurrido en 1923. A Toshio Suzuki le pareció que sería más apropiado realizar un largometraje más enfocado al público infantil y juvenil, y gracias a eso Miyazaki gestó el personaje y la historia de Chihiro. La película comenzó a realizarse en 1999 y todo el proceso duró aproximadamente 20 meses. Para ésta, Miyazaki modificó el rol que llevaba teniendo durante largos años y en lugar de intentar abarcar todo el proceso, se centró en la dirección. Al tener que delegar el trabajo, la mayor parte de éste recayó en Masashi Ando.

La historia se centra en el personaje de Chihiro, la única hija de la familia Ogino, que se encuentra de camino a su nuevo hogar, situación con lo que no está muy contenta. Tras atravesar un misterioso túnel, llegan a un parque de atracciones abandonado que resulta ser un mundo fantástico dedicado a los dioses de primera y segunda clase en el que no hay cabida para los humanos. Allí, Chihiro tendrá que mantener a salvo su identidad y madurar a pasos agigantados para recuperar a sus padres, que han sido convertidos en cerdos, y volver a casa.

El primer borrador de El viaje de Chihiro daba para una película de más de tres horas, una duración que resultaba inviable y que hubo que recortar hasta las dos horas, lo habitual para Miyazaki como director. Se estrenó en julio de 2001 y superó a Mononoke tanto en crítica como en taquilla. Fue galardonada con el Oscar, en 2003, a mejor película de animación, entre otros muchos premios. Miyazaki la describe como una historia “para aquellos que solían tener 10 años y para los que van a tenerlos”.

En 1999, Ghibli había recibido un encargo para crear un cortometraje de unos 20 minutos protagonizado por felinos para un parque temático. Miyazaki aceptó con la condición de que los protagonistas fueran Barón y Muta -personajes de Susurros del corazón- y que apareciera una tienda de antigüedades y en 2002, la mangaka Aoi Hiiragi publicó un tomo de 216 páginas relatando la historia que Reiko Yoshida se encargó de adaptar al guión. El proyecto no salió  adelante por problemas económicos del cliente, pero ya que habían trabajado en el material, Ghibli planeó lanzarla como animación de venta directa -OVA- de 45 minutos. Hiroyuki Morita, encargado del storyboard, presentó su trabajo en él y Toshio Suzuki quedó tan encantado que, junto a Miyazaki, decidió transformarlo en el siguiente largometraje del estudio. Haru en el reino de los gatos logró ser, en su año de estreno, la séptima película más vista del año en Japón y comparte grandes similitudes con Mis vecinos los Yamada y Porco Rosso. Aunque Morita no ha vuelto a dirigir para el estudio, con él se empezaron a intercalar directores reconocidos con debutantes.

El castillo ambulante 2

Lo siguiente para el estudio fue la adaptación de una famosa novela juvenil: Howl’s moving castle. Al principio, se pensó en que Mamoru Hosoda sería adecuado para la dirección, pero abandonó el proyecto al verse incapaz de presentar una buena idea sobre cómo abordarlo. Esto haría que Miyazaki tomara las riendas, desechando seis meses de trabajo y empezando desde cero. Como lo creado anteriormente no servía para nada, el estudio cerró seis meses para que los animadores pudieran descansar y desconectar. Durante este tiempo, Miyazaki se dedicó a preparar el guión gráfico. El proyecto comenzó en 2003 y la preparación duró año y medio, por lo que El castillo ambulante llegó a los cines en 2004.

Narra la historia de Sophie, una joven que trabaja en la sombrerería familiar, donde no es feliz. Un día se ve envuelta en una batalla entre una bruja y un mago, por lo que se ve transformada en una anciana de 90 años. Sophie abandona su hogar buscando una solución, momento en el que se encuentra con el castillo de Howl, el mago. Allí conoce a Michael, Calcifer y a Howl, y termina por hacerse un hueco en su hogar.

Miyazaki llevaba detrás de los derechos para adaptar la Saga de Terramar, de la autora americana de Úrsula K. Le Guin, desde la década de 1980 y en 2005, la autora, admiradora del trabajo del director, le propuso crear una película situada entre el segundo y tercer libro, algo que nunca había permitido hacer anteriormente. Cuentos de Terramar se vio envuelto en una gran polémica. Según Le Guin, había sido informada de que Miyazaki se retiraba y que, por tanto, su hijo, Goro Miyazaki, dirigiría la adaptación con la supervisión de su padre; y según el estudio, Toshio Suzuki nombró a Goro Miyazaki director desde el principio y no contaron con el apoyo de Hayao. El largometraje se realizó en apenas ocho meses de trabajo, siendo ésta la más reducido de las producciones del estudio. Fue el debut de Goro como director de una película de animación y la crítica lo comparó brutalmente con su padre, aunque consiguió ser la película más vista del año en Japón y la tercera en el cómputo general.

Ponyo 2

Desde 2004, cuando se estrenó El castillo ambulante, hasta 2006, que empezó la producción de Ponyo en el acantilado, Miyazaki estuvo ocupado haciendo tres cortometrajes para el Museo. Toshio Suzuki propuso llevar a cabo un proyecto en la línea a Mi vecino Totoro, y para que Miyazaki tuviera tiempo para pensar, le alquiló una casa en Tomonoura, al sudoeste de Hiroshima. Ese viaje, sumado a la imaginación y referencias de Miyazaki dieron como resultado Ponyo.

La historia se centra en Sosuke, un muchacho de 5 años, y su relación con una princesa pez, Ponyo, que ansía convertirse en un ser humano. Al escapar de su padre y encontrarse por casualidad con Sosuke, que la salva de estar atascada en un tarro de cristal, comienza la historia de amistad entre ambos.

En pleno proceso, Miyazaki pensó que debería hacerse de forma tradicional. No se usó la tecnología para animar pero sí para colorear y esta parte del proceso la dirigió Michiyo Yasuda. El equipo creativo mezclaba experiencia y juventud y el proceso duró casi dos años. Se convirtió en la película más vista de ese año en Japón y se dijo que Miyazaki había hecho la versión de La Sirenita que Disney no hizo. En realidad, la mayor fuente de inspiración para esta película fue el cuadro de La dama de Shalott.

arrietty 2

Para el siguiente proyecto, Miyazaki eligió personalmente como director a Hiromasa Yonebayashi, que trabajaba en el estudio desde 1997, había colaborado con él en Mononoke-hime y había ido ganando protagonismo en el estudio por la calidad de trabajo. El guión estuvo en manos de Keiko Niwa y del propio Hayao, demostrando así su apoyo a Yonebayashi. La producción pretendía adaptar el famoso libro The Borrowers, adaptación que Miyazaki y Takahata querían hacer desde su época en Toei Animation. Para el largometraje, se cambió la localización de la obra a algún lugar de Japón en la actualidad.

La película se llamó Arrietty y el mundo de los diminutos, y nos cuenta la historia de Sho, un muchacho con graves problemas de corazón, que está a pocos días de someterse a una operación, y que es enviado por su familia a una casa de campo para descansar. Su tía será su única acompañante debido a que sus padres, divorciados, siempre están ausentes. El chico descubrirá a Arriety, única hija de los Clocks, una familia de seres diminutos que viven ocultos en el edificio evitando el contacto con los humanos. Ambos sentirán curiosidad por el otro y acabarán por entablar una bella relación de amistad.

El 15 de diciembre de 2010, Suzuki había anunciado que, además de Arrietty, se estaban preparando dos proyectos, de Miyazaki y Takahata, de los que no se desveló nada. Se estrenó en ese mismo año y, como venía siendo costumbre con las películas de Studio Ghibli, terminó siendo la película más vista del año en Japón.

Goro Miyazaki volvió a la dirección con el siguiente largometraje del estudio, La colina de las amapolas, que se inspiró en un shojo manga de los ochenta. Esta vez, Goro contaba con el apoyo de su padre que, junto a Keiko Niwa, se encargó del guión y diseñó los dos principales edificios que aparecen. El trabajo debía estar listo en menos de un año y Gonzo asumió la dirección artística, el doblaje y el diseño de los personajes, todo con la ayuda de Katsuya Kondo. En medio de la preparación de la película, el 11 de marzo, un terremoto y un tsunami sacudieron Japón, pero ésto no retrasó la fecha de estreno. Llegó  a los cines en julio, y logró ser la película más vista en Japón y la cuarta en general.

A partir de aquí, sólo nos queda la historia más reciente del estudio. En 2013, se estrenó El viento se levanta, una historia basada en un manga de Miyazaki que él mismo dirigiría, basado a su vez en una novela homónima de Tatsuo Hori. Se produjo en paralelo a El cuento de la princesa Kaguya, dirigida por Takahata, y que se estrenó a finales de año. Todo este proceso está reflejado en el documental sobre el estudio, The kingdom of dreams and madness, que se estrenó el 16 de noviembre de 2013 en Japón. El último proyecto del estudio, se estrenó en julio de 2014, y se tituló Omoide no Mânî, traducido literalmente como El recuerdo de Marnie.

Si has llegado hasta aquí, te habrás dado cuenta de lo mucho que nos gustan este estudio y sus producciones. Varios de sus títulos se encuentran entre nuestras películas de animación favoritas y entre esas que no dejamos de ver de vez en cuando. Por eso era tan importante para nosotros escribir este post, hacer un recorrido por su historia, siguiendo todo el proceso que han seguido para llevar a cabo cada proyecto y sentar las bases de lo que son hoy en día, sus formas y ética de trabajo. Esperamos que os haya animado a ver alguna de sus películas, nosotros nos pondremos enseguida a volver a ver alguna, porque escribir esto nos ha dado muchas ganas.

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