Tenemos que hablar de Kevin

Lionel Shriver es una periodista y escritora estadounidense establecida en Londres que, a pesar de haber empezado a publicar ficción a mitades de los años ochenta, no obtuvo cierto reconocimiento y notoriedad hasta 2003, el año en que editó Tenemos que hablar de Kevin, una controvertida novela que se haría con el prestigioso premio Orange en 2005 y que se convertiría en película siete años después en manos de la directora Lynne Ramsay (Ratchatcher, 1999), haciendo que llegaran las reediciones a las librerías y se relanzara la carrera de la autora.

Tenemos que hablar de Kevin

A principios de 1999, poco antes de su cumpleaños, Kevin, tras asegurarse de estar bien preparado, lleva a cabo una de las mayores matanzas que hayan tenido lugar en un centro educativo en Estados Unidos, cobrándose la vida de once de sus compañeros y una profesora. Este acto de violencia no sólo conmociona a la ciudad, sino que también reafirma las opiniones que sus familiares, compañeros y profesores tienen sobre él, que lo ven como un ser sádico, solitario, insensible y frío.

Meses después, cuando ya se han celebrados los funerales de todas las víctimas y la prensa sensacionalista ya ha perdido interés por la noticia, Eva, la madre de Kevin, retoma la relación con su marido a través de una serie de cartas donde desgrana las razones que la empujaron a la maternidad y recuerda la infancia y adolescencia de su hijo mayor, tratando de desvelar el origen de su maldad, qué le llevó a cometer el crimen e intentando descubrir si había nacido así o se había hecho despiadado con el tiempo.

La obra no se centra en el acto en sí, no busca el morbo ni es sádica, sabe reconocer cuáles son las principales víctimas de la masacre e identifica entre ellas a los propios familiares de Kevin. La autora plantea una infinidad de preguntas en su obra y pone a disposición del lector toda la historia, mucho antes del nacimiento de Kevin, pero ni juzga ni ofrece ninguna respuesta ya que, de hecho, ha sabido imitar la vida real mostrando afecto o responsabilidad hacia su familia o la comunidad, donde incluso el propio sujeto es incapaz de justificarse. Se trata no sólo una historia sobre un acto horrible, sino que además es una sátira sobre la maternidad y la familia, sobre el papel que representan padres e hijos y las relaciones que se desarrollan entre ellos, la posibilidad de que después de quince años juntos  aún puedan resultar auténticos desconocidos. Y de fondo, como no, un crudo análisis sobre la sociedad norteamericana.

En esta novela epistolar nos convertimos en voyeurs al interceptar las cartas que Eva envía a su marido, que es sólo uno de los muchos aciertos que tiene la obra. Shriver nos presenta a personajes bien construidos, como el de Kevin, una persona mentalmente fuerte, inconsciente, sin esperanzas, solitario y cruel al que a penas se le reprocha nada de lo sucedido. Un personaje realista que bien podría encabezar las listas de asesinos como los de la matanza de Columbine.

Pese a la extensión del libro, la escritora consigue enganchar al lector y aprovecha las posibilidades del argumento, dosificándolo, para conducir al lector a una reflexión más profunda sobre la crueldad, ofreciendo las preguntas pero no las respuestas.

Encontré este libro bastante tarde y gracias a la película, que adapta excelentemente la novela, cuando en los créditos apareció el nombre de la autora. Lo leí por primera vez gracias a la biblioteca pública y hace poco que me han regalado la edición amarilla de Anagrama Compactos, lo que me ha hecho recordar lo imprescindible que es el contar esta obra entre los tomos de tu librería. Es una novela fantástica, fácil de leer a pesar de su extensión y el formato epistolar que escogió la autora para contarnos los pensamientos de Eva. Eso si, escoged bien el momento en que la leéis porque no es muy alegre, de hecho puede que acabéis la lectura con mal cuerpo, algo que sin embargo no deberíais considerar como un punto en contra sino a favor, porque significa que hace bien su trabajo como lo haría cualquier otro buen libro, el de hacernos reflexionar y sentir emociones reales.

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