Aurora West, ascenso y caída

Paul Pope me atrapó con Battling boy, y me quedé con ganas de saber más sobre el universo en el que se desarrollaba. Así que en cuanto terminé el tomo, ya estaba pensando en hacerme con el Spin off, formado por dos tomos, que le había dedicado a uno de los personajes de la historia, Aurora, hija del héroe enmascarado Haggard West, y que tenía como aliciente extra la colaboración del magnífico David Rubín.

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Durante la Comic-con de San Diego, Paul Pope apareció en un panel llamado Middle Grade Extravaganza en el había una discusión sobre cómics para la audiencia más joven. Un fan adolescente se acercó al micro durante el turno de preguntas y respuestas y preguntó cómo había tenido Pope la idea para Battling Boy. El artista respondió inmediatamente que quería servir a una audiencia a la que los cómics modernos habían olvidado. “Tengo sobrinos que son de tu edad”, dijo, “y ellos creyeron que era genial que yo estuviera haciendo cómics, pero no podían ver la mayoría de ellos. Están orientados para adultos. Quería escribir el mejor superhéroe para la gente de tu edad, así no tendrían que seguir a Batman, que tiene 75 años, o a Spiderman que es de mediana edad”.

Esta bilogía centrada en el personaje de Aurora West no sólo está ambientada en el universo de la Acrópolis, de criaturas y héroes que Paul Pope creó para Battling Boy, si no que lo expande y le añade profundidad y trasfondo. Está formada por El Momento de Aurora West y La Caída de la Casa West, escrita por el propio Pope y JT Petty y con dibujo del español David Rubín, que en España ha editado DeBolsillo.

Ya el año pasado, cuando fue editado, El Momento de Aurora West llamó la atención de muchos y recibió los halagos de otros tantos, con un argumento que giraba en torno al aprendizaje de la joven protagonista, que da con una pieza en uno de los misterios sin resolver de su vida: la muerte de su madre. Está convencida de que un amigo imaginario que tuvo durante la infancia era en realidad un monstruo, y está relacionado con este funesto hecho. Ello le llevará, a lo largo de los dos tomos, a enfrentarse a la banda de Bobina. Sin embargo, se encontrará con que debe llevar la investigación en secreto, debido a que entiende de que su padre no soportaría conocer la verdad. Una genial historia de iniciación que alarga el estado de gracia de un universo de ficción original y vivo, que ni por asomo parece haberse agotado con estas dos tramas que se suman a la del cómic original. Pope y Petty realizan un compendio de las claves más clásicas del género en el que han decidido enmarcar la obra, y sin embargo consiguen salirse del tópico. Sorprenden con cada giro de la trama y realizan con absoluta brillantez el retrato de los personajes con los que trabajan, tanto los protagonistas, como lo es la propia Aurora, como los más secundarios que aparecen en el relato. Por un lado asistimos, efectivamente, al origen de Aurora West, pero por otro es su historia final, independientemente de que su relato continúe en Battling Boy. Incluye el origen y el clímax, pero también todo lo demás. Con un ritmo de vértigo, los guionistas son capaces de recrear el viaje más clásico del héroe sin sacrificar ni un sólo ápice de la profundidad que este mundo que han creado les exige.

A pesar de desarrollarse en el mismo mundo, estas obras no tienen las toneladas de acción e historias de camisetas mágicas de la historia de la que proviene. Aurora no es el luchador más poderoso ni el más equilibrado, pero tiene una mente más que capaz para la investigación. Es capaz de percibir detalles que otros se pierden, incluido su padre, que ha sido nombrado como el detective más astuto de la ciudad. Juega al squab en el colegio, practica Kenpo con la Señora Grately, su mayordomo, e ignora los sentimientos amorosos de Hoke, un compañero de la escuela que la acompaña en sus investigaciones algo ilegales.

Estos tomos pueden ser leídos y disfrutados sin haber leído anteriormente Battling boy. Está perfectamente introducido el hecho de que la Acrópolis tiene un problema de monstruos y que Haggard West es su figura heroica, a la que podemos augurar un fatal futuro. En el caso de Haggard, el hecho de su pasado que lo ha transformado en el crudo vengador que es hoy día, es la muerte de su esposa. Pero Aurora es claramente el personaje principal y no hay desvíos innecesarios en su trama. Ella está aprendiendo cómo combatir a los monstruos pero, más importante, está aprendiendo a escuchar a sus mentores y cuándo hacer caso de sus instintos. Está aprendiendo a realizar interrogatorios y descubriendo que puede haber más motivaciones en los actos de un monstruo que la simple locura o el apetito.

Aurora West está ilustrado en blanco y negro por David Rubin, que usa un trazo sencillo, que tiende levemente a la caricatura y que es perfecto para esta historia con tintes adultos y dramáticos que tiene tan en cuenta al público adolescente. El trabajo de este dibujante resulta un hermoso híbrido del realizado por Pope en Battling Boy, los lápices de Jeff Smith, John Kricfalusi y Charles Burns. Utiliza una cantidad maravillosa de efectos visuales y hace que cada página funcione como conjunto y merezca la pena, sin perder ni un momento los experimentos narrativos a los que el español nos tiene acostumbrados durante las escenas de acción, con su ya habitual y especial composición de página llena de líneas y curvas, además de su multiplicación de viñetas. La historia está construida de forma clara. Venga de donde venga, ya sea de un estricto guión de Petty y Pope, de la sensibilidad del artista español, o incluso de ambos, se vuelve encantador pasar las páginas y recuerda al trabajo THB, de Paul Pope. Como en aquella obra, el arte de Aurora West equilibra muy bien la ciencia ficción con el drama adolescente y mientras se va volviendo aterrador, no pierde ni una pizca de diversión. Los monstruos diseñados por Rubin van desde lo absurdo, pasando por lo terrible y lo extraño sin hacer que ninguna de las criaturas pierda su poder y consiguiendo una sensación real de miedo, jugando con el ánimo y las sombras.

Pope asegura que sus influencias a la hora de llevar esta obra a cabo han sido Lovecraft y los monstruos de la Universal que se han sumado a la fuentes de las que ya bebía en Battling boy de Jack Kirby, Moebius y Hayao Miyazaki. Aurora West también habla de algo que el autor mencionó en aquel panel de la Comic-Con, y es que el escribe para una versión más joven de si mismo.

Con todas estas características, ambos tomos generan una gran cantidad de ansiedad por la necesidad de pasar las páginas y descubrir si la investigación de Aurora resulta fructífera y ver cómo afecta emocionalmente a la muchacha cada pista que encuentra. Y aunque existía al principio cierto miedo porque el relato quedaba inconcluso en el primer tomo y podía fallar en el segundo, el magnífico tándem que se ha creado para desarrollar este trabajo, ha sabido demostrar sus capacidades como conjunto e individualmente y nos han dejado con una historia redonda y un universo que da para mucho más. Son unas obras, que sin duda recomiendo para cualquier buen lector de cómic.

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